Siendo un apasionado del mundo motor, y un aficionado de los fenómenos paranormales, me resulta completamente extraño haber conocido esta historia recién en 2026. Y es que esta historia que les voy a contar, aparentemente es bastante conocida en el mundo del fenómeno OVNI, pues estuvo documentada en el medio de un evento deportivo internacional y con declaraciones de los protagonistas ante las autoridades.
Corría el año 1978 y aparentemente no solo el gobierno nacional, ni los grupos paramilitares civiles secuestraban personas, sino que también hubo secuestros de otro mundo…
La Carrera
La historia cuenta mas o menos que, para celebrar el 30 aniversario de la mítica carrera Gran premio de América del sur, conocida también como la Buenos Aires Caracas, o simplemente la Caracas, una de las pruebas mas ambiciosas de la historia del Turismo Carretera, el Automóvil Club Argentino, decidió redoblar la apuesta y organizar una carrera aun mas larga, denominada La vuelta de América del Sud, pero en este caso, no con autos de turismo carretera, sino con autos de rally.

El objetivo de la carrera era la de recorrer desde Buenos Aires hasta Caracas y vuelta, pasando por el sur de nuestro país, para finalizar nuevamente en Buenos Aires. 28.592 ks, 26 etapas y 10 países fueron el objetivo de esta increíble empresa.
La Abduccion
Y si a la sola carrera ya le quedaba el mote de increíble, pocas fueron las palabras para describir, lo que, según sus protagonistas, sucedió, a poco de finalizar la carrera durante la etapa 24.
Los protagonistas en cuestión, fueron el binomio chileno de Carlos Acevedo y Miguel Ángel Moya, quienes a bordo de su Citroën GS, vivieron uno de los sucesos mas extraños de la historia del automovilismo.

Acevedo y Moya partieron de la localidad de Viedma en la provincia de Rio Negro, para cumplir la etapa 24 de la carrera, la cual comenzó en Comodoro Rivadavia finalizaba en Bahía Blanca. Ah pocos kilómetros de Viedma los pilotos chilenos vieron una luz potente que se acercaba a su Citroën. Hasta aquí algo normal, pues justo detrás de ellos partía otro binomio, en este caso, a bordo de un Mercedes Benz el cual contaba con 8 luces en su frente para iluminar la carrera. Al ver que la luz venia más de prisa que ellos, estos decidieron cederle el paso, sin embargo, cuando la luz los alcanzó, no los paso, sino que se metió dentro del auto cegándolos.
Cuando pudieron recuperar la vista, enorme fue su sorpresa al notar que su GS se encontraba flotando en el aire a unos 4 metros del suelo.

En este momento ambos pilotos experimentaron cosas calificadas como inenarrables, donde vieron desde lo que parecía maquinaria hasta entes bilógicos semejantes a personas, luego de lo cual, el automóvil volvió a circular por la ruta viendo una luz a lo lejos. Al llegar a esta nueva luz, vieron que era algo mucho mas terrenal, ya que era una estación de servicio. Llegaron a la misma y visiblemente asustados preguntaron donde se encontraban, a los que los playeros contestaron que estaban en Pedro Luro, provincia de Buenos Aires.
Ahora bien, todo esto podría ser un delirio del equipo por tantas horas de competencia, dado que, ya estábamos en las ultimas etapas y la carrera total duro unos 39 días, sin embargo, existen varias cuestiones que carecen de explicación.

En primer lugar, el hecho de que el binomio chileno fue uno de los últimos de la partida en la etapa 24 y terminaron siendo los primeros en llegar a la localidad de Pedro Luro, superando a autos mucho más potentes y económicamente más poderosos.
En segundo, el hecho de que el odómetro del Citroën GS, marcaba tan solo 52 kms. realizados desde la ultima parada, cuando la distancia en carrera era de 157 kms. Y Uds. dirán “los chilenos alzaron el Citroën a un tráiler o un camión y avanzaron si gastar el auto”, sin embargo, eso no explica como adelantaron a todo el pelotón de la carrera.

Finalmente, los organizadores, o sea el A.C.A. decidió descalificar al equipo chileno, pues no pasaron por 3 de los cuatro puestos de control que había en este tramo.
Sin perjuicio de ello, y atento a que ellos mismos no pudieron explicar “la trampa” les permitieron seguir en competencia, pero eso sí, sin puntos.

Es así como fueron parte de los 22 autos que lograron culminar la competencia, de los 57 que habían largado. Para el momento del final de la ultima etapa, la noticia ya se había extendido y en vez de ser recibidos por fans del deporte motor, su recepción estuvo a cargo de periodista que los llenaron de preguntas acerca del suceso paranormal y por integrantes del ejercito que muy amablemente les sugirieron nunca hablar del tema.
Es así que finaliza uno de los sucesos mas intrigantes de la historia de nuestro automovilismo. ¿Y vos que pensas? ¿Fueron los pilotos abducidos por extraterrestres? O por el contrario ¿crees que los chilenos pusieron en practica una trampa muy elaborada que no pudo ser descubierta en su totalidad? Como siempre, te leemos en comentarios

