Recientemente en una nota, hablamos sobre la alta siniestralidad que existe en nuestra región y que la misma, lamentablemente a incrementado significativamente las víctimas fatales. De hecho, según estadísticas, en la provincia de Misiones se incrementaron en un 60% los decesos en accidentes.
Ahora bien, para combatir esta situación, el gobierno ha instalado mas de una decena de nuevos cinemómetros en las rutas de la provincia, lo que ha desatado la polémica. Particularmente entendemos, que los limites de velocidad estaban pre establecidos de antemano, y que los radares, únicamente buscan desalentar conductas ilícitas, lo que podría ser bueno.
Cabe señalar que, volviendo a las estadísticas, según ellas, la instalación de radares reduce la fatalidad de los accidentes, según un informe del año 2021, la siniestralidad, luego de instalados los radares, se redujo un 75%, y si bien estos números son engañosos, porque pandemia, sin embargo, esta comprobado que las muertes y lesiones disminuyen luego de la colocación de los radares de velocidad.

A continuación, unos datos extraídos del sitio www.cochrane.org que grafican lo mencionado al final del párrafo anterior:
| Categoría Analizada | Rango de Reducción | Promedio Observado | Observaciones |
|---|---|---|---|
| Todos los accidentes (zonas con cámaras) | 8% – 49% | 14% – 25% | Menor número de accidentes tras la instalación de cámaras |
| Accidentes con lesiones | 8% – 50% | — | Reducción significativa en la cantidad de heridos |
| Accidentes con muertes o lesiones graves | 11% – 44% | 30% – 40% | La mayoría de los estudios mostraron mejoras sostenidas |
| Áreas más amplias (efecto extendido) | 9% – 35% | 11% – 27% | Impacto positivo incluso fuera de las zonas con cámaras |
| Muertes o lesiones graves en áreas extendidas | 17% – 58% | 30% – 40% | Reducción notable y sostenida en el tiempo |
| Conclusión: Los estudios de largo plazo muestran que las reducciones en accidentes y lesiones se mantienen o mejoran con el tiempo. | |||
Vista la evidencia, únicamente pueden oponerse a la medida, las personas que deliberadamente, transgreden, habitualmente, los limites de velocidad, pues como dice el dicho “quien nada debe, nada teme”
Mas el tema no es tan sencillo, dado que, si solo esto fuera la solución, podríamos radares en cada centímetro de la ruta y evitaríamos la totalidad de los accidentes, sin embargo, la realidad demuestra que no es suficiente.

Educación: un factor clave
En primer lugar, entendemos que lo mas importante, es el cambio de mentalidad, y eso no se logra solo con golpes al bolsillo, sino con educación. Comenzar por los más pequeños, e incluir a la educación vial como una materia mas en las escuelas, para que, el cerebro del hombre ya esté listo, para cuando llegue el momento de sumarse al transito como conductor y no hacer, como hasta ahora, un curso intesivo de dos semanas, previo a cumplir la edad legal para conducir. Por otra parte, no es suficiente con concientizar a los niños cuando el problema es urgente.
Es necesario de alguna manera, lograr entrar en las cabezas de los que actualmente se ponen al volante (o al manubrio) de un vehículo. Creo ya haber contado esta historia, sin embargo, como dijo la reina absoluta de la tv argentina, el público se renueva. Al haber sacado la licencia por primera vez a los 17 años, y habiéndola renovado periódicamente, no habría tenido la necesidad de realizar un nuevo examen y/o un nuevo curso, sin embargo, tuve que hacerlo, muchos años después del final de mi adolescencia, cuando necesite sacar la licencia para conducir motocicletas.
Fue allí que obligadamente realicé un nuevo examen, y lo que aprendí, cambio completamente, mi forma de conducir, como la forma de ver el tránsito. Es por esta vivencia, que creo firmemente que deberían realizarse cursos viales, de manera sistemática, cada ciertos años en la vida. La tecnología, como la forma de conducir han cambiado con los años, y debemos ajironarnos.
Si a los conductores profesionales, los obligan a realizar exámenes anuales, no veo descabellada la idea de obligar al resto de los conductores, a hacerlo cada 5 años, al menos. Lo mas probable es que un gran numero de conductores no lo necesiten, sin embargo, el conocimiento no ocupa lugar y lo que abunda no daña.

Cráteres en el camino
¿Y con eso solucionamos el problema? La respuesta es no, pero ayuda. Otro punto importante, es el estado de las rutas. Quienes circulamos por las diversas rutas de nuestro país, hemos visto cientos de hoyos, agujeros y hasta cráteres, que dejan verse por los caminos y eso, directa o indirectamente, genera accidentes.
Desde el prematuro desgaste de piezas de suspensión, y/o neumáticos que a la larga podrían generar accidentes, hasta los movimientos bruscos que deben realizar los conductores, a fin de evitarlos, el mal estado de los caminos es una causa importante de siniestros la cual, no depende de los conductores cambiar, y no es tan simple de solucionar, ni genera dividendos como la colocación de cinemómetros, sin embargo, es tan o más importante que estos.
El problema de la fatalidad en los accidentes de tránsito, en definitiva, es multicausal, y no
recae, en una sola persona poder resolverlo. Pero si queremos hacerlo, debemos ocuparnos todos, pues de nada sirve, tener el auto en condiciones, respetar las leyes y educarse, si el que comparte la ruta conmigo, viaja a 200 km/h con 2gms de alcohol en el cuerpo, ruta que, además, esta llena de baches.

¿Los radares sirven?
Por supuesto que si, pero no solucionan el problema, hacen su cuota para reducir las muertes, pero no es una solución definitiva. Como conductores, como ciudadanos, como personas, debemos comprender la magnitud del problema e involucrarnos para cambiarlo. Si los países nórdicos, pueden tener tasas bajas de mortalidad, con el condimento de conducir sobre hielo, ¿porque nosotros no podríamos?

